domingo, 8 de febrero de 2009

¿Para qué enseñar matemática en la escuela?

Algunos habrán olvidado para qué, otros quizás nunca lo supieron. Por lo tanto, la pregunta original tiene sentido. Y tiene sentido tomarse la respuesta en serio. O sea, no responder únicamente: porque a los 10 años el niño tiene que saber sumar y multiplicar. Ésta es una respuesta operativa, pragmática. Soy de las que cree que el niño debe saber operar bien, que no hay computadora que elimine la necesidad de manipular los números, adquirir una imagen cuantitativa de los objetos de este mundo.

Contar

El niño pequeño aprende rápidamente a contar. Luego a distinguir. De individualizar los objetos que le rodean pasa a ‘saber’ sus nombres y a distinguir que algunas cosas pueden clasificarse en las mismas categorías. El ejemplo mejor estudiado es el de los pares, quizás porque tenemos varias partes del cuerpo que vienen de a dos. Después de distinguir que mis dos manos y las suyas tienen algo en común, reconoce que la misma propiedad es común a sus dos pies y, después, cuando pide un juguete y luego otro, el niño dice dos juguetes. Y ha empezado a contar.
Los sucesivos números naturales hasta alrededor de diez vienen después, y en general antes que el uno. Para un adulto esto puede resultar extraño, pero parece ser que inicialmente es tan evidente la individualización de los objetos aislados que es innecesario ‘contarlos’, y por tanto darle un número (el uno) a su cantidad. La creación de un nombre y un símbolo para expresar la inexistencia de objetos es un asunto definitivamente más complicado. Los niños no adquieren rápidamente la idea del cero, que es la negación de la existencia. La misma humanidad necesitó del símbolo muy tardíamente en su desarrollo y su introducción en nuestro mundo occidental significó un inmenso avance en el desarrollo de la matemática.
Los niños más interesados pronto se preguntan cuál es el número más grande, los mejores alumnos llegan a una idea puramente matemática de infinito. Estos niños habrán dado un gran salto en el aprendizaje de la matemática y en desmitificar la disciplina.

jueves, 5 de febrero de 2009

Curiosidad Matemática


Traten de entender que sucede.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Truco para multiplicar


Este método sirve para multiplicar números de cifras grandes, solamente hay que ser ordenado con las líneas :)!

lunes, 2 de febrero de 2009

¿QUÉ SON LAS INTELIGENCIAS MÚLTIPLES?


La teoría de las inteligencias múltiples es un modelo propuesto por Howard Gardner en el que lainteligencia no es vista como algo unitario,que agrupa diferentes capacidades específicas con distinto nivel de generalidad, sino como un conjunto de inteligencia múltiples distintas e independientes.
Gardner define la inteligencia como " la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas".

Tipos de Inteligencias Múltiples.

Son ocho los tipos de inteligencias que propone Gardner.

1. Inteligencia Lógica-Matemática
2. Inteligencia Verbal-Lenguística
3.Intelingencia Visual-Espacial
4.Inteligencia Musical
5.Inteligencia Corporal-Kinestésica
6.Inteligencia Intrapersonal
7.Inteligencia Interpersonal
8.Inteligencia Naturista.

Acá profundizaré en la inteligencia Lógica-Matemática, ya que es el área que nos interesa.

¿Qué es la Inteligencia Lógica-Matemática?

Es la inteligencia que ve la habilidad de utilizar números para calcular y describir, utilizar conceptos matemáticos para hacer conjeturas, aplicar matemáticas en la vida diaria personal, aplicar matemáticas a información y elaborar argumentos, ser sensitivo a los patrones, simetría, lógica y estética de las matemáticas, y resolver problemas en diseño y modelado.

¿Cómo la descubrimos?

Este tipo de inteligencia abarca varias clases de pensamiento, en tres campos interrelacionados: la matemática, la ciencia y la lógica.

Algunos aspectos que presenta un niño o persona con este tipo de inteligencia más desarrollada son:
- Percibe los objetos y su funcionamiento en el entorno.
- Domina los conceptos de cantidad, tiempo y causa-efecto.
- Utiliza símbolos abstractos para representar objetos y conceptos concretos.
- Demuestra habilidad para encontrar soluciones lógicas a los problemas.
- Percibe relaciones, plantéa y prueba hipótesis.
- Emplea diversas habilidades matemáticas, como estimación, calculo, interpretación de estadísticas y la presentación de información en forma de gráficos.
- Se entusiasma con operaciones complejas: como ecuaciones, fórmulas físicas, programas de computación o métodos de investigación.

¿Cómo la desarrollamos?

Para poder desarrollar las aptitudes propias de este tipo de inteligencia se recomiendan las actividades presentadas donde se ofrecen acertijos, adivinanzas y ejercicios, en cuyas soluciones intervienen las habilidades lógica-matemática.

A continuación se presentan una serie de interrogantes y estrategias donde se pueden seleccionar las fórmulas que resulten más cómodas independiente de la edad de la persona:

El arte de la interrogación.

1. Evocar: ¿Quién, qué, cuándo, cómo, dónde, por qué...?

2. Comparar: ¿En qué se parecen / en qué se diferencian...?

3. Identificar atributos y componentes: ¿Cuáles son las partes de...?, ¿Cuáles son las características de...?

4. Clasificar: ¿De qué manera podemos organizar esto...?, ¿Qué partes o categorías podemos dividir...?

5. Ordenar: ¿Cómo podemos decidir un orden o secuencia de...?, ¿Con base en cuáles atributos...?

6. Representar: ¿De qué otras maneras podriamos hacer esto...?, ¿Cómo ilustrar este trabajo...?

Estrategias para pensar más.

1. Dar pie: Ante una afirmación o negación se puede dar pie al razonamiento preguntando, ¿Cómo lo sabes?, ¿Estás de acuerdo?, ¿Por qué?, ¿Podrías agregar algo más?

2. Orientar a buscar nuevas respuestas: ¿Qué otra alternativa había?, ¿Se pudieran hacer las cosas de otro modo?, ¿Qué final hubieras hecho tú?, ¿Cómo hubieras arbitrado este partido?

3. Reflexión compartida: ¿Cómo podemos entre todos descubrir este misterio?, ¿Cómo podemos encontrar la solución a este problema?, ¿Cómo podemos inventar un cuento entre todos?

4. Identificar las ideas principales: Después de ver una película, leer un libro, ver un programa, escuchar una historia, ¿Cuáles fueron los temas, los personajes, los problemas planteados, el conflicto más importante, las circunstancias...?

5. Identificar errores: Cometer a propósito un error gramatical o de cálculo y pedir que lo descubran, hacer una colección de frases erróneas o mal dichas en la televisión, provocar razonamientos equívocos y luego demostrar el error.

6. Inferir: Ante un hecho noticioso, una historia, una anécdota de familia, preguntar: ¿Qué conclusiones puedes sacar?, ¿Qué aprendiste del error cometido?, si algo salió mal, ¿Qué enseñanza podemos encontrar?

7. Predecir: ¿Qué sucedería si...?, ¿Qué harías si estuvieras en esa situación...?, ¿Cómo crees que va a terminar esta historia?

8. Elaborar: ¿Qué ideas puedes agregar a...?, ¿Podrás dar un ejemplo de...?, ¿Qué piensas de...?, ¿Qué entiendes de esa pintura?, ¿Cómo la ves...?, ¿Te gusta...?

9. Verificar: ¿Qué pruebas respaldan esto?, ¿Cómo podemos comprobarlo?, ¿Qué criterios podemos usar?.

Pongáse en la posición del otro.

Ante una discusión, como podemos provocar el razonamiento del niño, es diciendo frases o criterios contrarios a lo que es realmente nuestro punto de vista.

Promover que el niño haga las preguntas

Pedirle que él nos cuestione para saber si oímos y vimos bien, acerca de una historia, sus protagonistas y sucesos, el tema de un programa de televisión, una anécdota contada por él mismo.